viernes, 11 de abril de 2008
"Carta para cristianos solteros que no van a la Iglesia"
He aquí una exhortación muy interesante traducida y remitida por nuestra buena amiga Martha Miranda
Autor: Camerin Courtney
Muchachos:
Primero que nada, déjenme empezar por decir que los comprendo. Yo sé que no es fácil ponernos en su lugar en una banca en esta época. Algunos libros como “Salvaje en el Corazón” “Por qué los hombres odian ir a la Iglesia” y “No más Cristianos Buena Onda” han despertado conciencia respecto a qué tan feminizadas se ha hecho la iglesia. Demasiado abrazarse y tomarse de las manos, emocionalismo y nada de poner los puntos sobre las ìes. Demasiado Jesús manso y humilde, insuficiente obrador de milagros y campeón de los pobres. Demasiado canto y baile y poco compromiso.
Una vez le dije a una amiga que ir a la iglesia siendo una mujer soltera a veces se siente como una esposa que no puede tener hijos que va a un baby shower todos los Domingos por la mañana. Demasiado –muy comprensible- enfoque en la familia, y sin embargo con muchas oportunidades para que el 4% de la población adulta (en los Estados Unidos) que está soltera se sienta ignorada. Mi amiga asintió con la cabeza demostrando lo mucho que está de acuerdo. Si esto es cierto en nosotros, solamente me puedo imaginar que el reto para ustedes es exponencialmente peor.
Si los estereotipos son ciertos, a ustedes muchachos, por mucho, les gusta sentirse necesarios. Y estoy segura que la Iglesia no es una excepción. He escuchado a los hombres quejarse de que los espacios para servir en su iglesia son muy limitados. Un lector me escribió diciendo que si él se ofreciera como voluntario para ayudar a cuidar niños en su iglesia sería considerado – siendo un hombre soltero – como un pedófilo en potencia. Desde mi punto de vista, los principales espacios para servir que tiene un soltero en muchas iglesias es en un ministerio de Música o Grupo de Jóvenes. Si tú no estás en alguno de estos servicios, estoy segura de que puedes sentirte restringido.
Me pregunto si las oportunidades de liderazgo están también limitadas para tí. Podría contar con los dedos de la mano (realmente, con un dedo) la cantidad de solteros que he visto en el Consejo Pastoral de las iglesias de las que he formado parte durante los últimos 30 años. ¿Será que no van a la iglesia los hombres tipo líder o que las puertas no están abiertas para ellos? Cualquiera que sea la respuesta correcta, es un problema.
Si te animas a aparecer en alguna clase del grupo de solteros de la iglesia que está poblada por más mujeres que hombres – como muchas de las iglesias – apuesto que puedes llegar a sentirte como un pedazo de carne que se le avienta a un grupo de leones hambrientos. O estás aburrido y deseando estar en casa viendo algún partido en la televisión en vez de estar sentado allí en lo que podría sentirse como una reunión para puras mujeres. O inmediatamente te piden que dirijas un grupo de estudio de la Biblia o que ayudes a planear un evento de la comunidad.
En general, sé que es posible que tú, a veces, te sientas aislado, invisible, presionado, incomprendido o escrutinizado cuando te animas a poner un pie en la puerta de la iglesia. Estos sentimientos por sí solos son difíciles de superar, pero de alguna manera el experimentarlos en un lugar que supuestamente es un santuario – la Casa de Dios - hace que sean mucho peor.
O quizá has sido influenciado por el ideal del americano solitario independiente y piensas que tú no necesitas a la iglesia. Puedes orar y leer la Biblia tú solo, muchas gracias. Incluso puedes tener la habilidad para hacer eso con mayor fidelidad y frutos por ti mismo.
Y sin embargo…
El Cuerpo de Cristo te necesita. De hecho, estamos incompletos sin ti. Muchas de nuestras iglesias han estado cojeando junto contigo, porque eres una parte vital del cuerpo que hace falta. Carecemos de tus talentos, observaciones y manos dispuestas a servir.
Recientemente me integré a un grupo en mi iglesia. Nuestro equipo de seis personas está formado por tres hombres casados y tres solteros. Yo he servido al menos en una media docena de diferentes grupos de servicio/liderazgo durante los diez años que tengo en mi comunidad actual, y nunca he servido junto a un hombre soltero. No quiero decir que estoy molesta porque no me haya tocado trabajar con un soltero en estos grupos, lo que quiero decir es que me hubiera encantado conocer tus opiniones. Hubiéramos sido un equipo más fuerte si tus habilidades y perspectivas hubieran sido tomadas en cuenta también.
Durante los dos últimos meses, tres amigas diferentes me han confiado su atracción por hombres inapropiados – hombres que están casados o que no comparten su fe. Las tres amigas me dijeron que están conscientes de que esos muchachos no son el tipo de hombre que están esperando, pero las tres también me han dicho – con una frustración palpable en su voz – que no ven hombres apropiados por los cuales interesarse en ninguna parte. En sus iglesias u otras comunidades cristianas no ven a ningún cristiano soltero que puedan considerar como prospecto. Con esto no quiero decir que sus luchas son tu culpa, y no estoy tratando de hacerte un chivo expiatorio por sus tentaciones. Lo que quiero decir es que ellas serían al menos un poco menos susceptibles a caer en una atracción malsana si observaran a su alrededor los Domingos por la mañana y te vieran allí.
Desde una perspectiva completamente personal, cuando te veo como un posible candidato al matrimonio, siento un poco de recelo. Si dejas la iglesia cuando las cosas se ponen incómodas y difíciles, ¿cómo me puedo asegurar que no vas a hacer lo mismo en un matrimonio una vez que las cosas se pongan también incómodas y difíciles (como inevitablemente se van a poner)? ¿En donde está la prueba de obediencia y compromiso para tu vida? No te estoy pidiendo que seas un gigante espiritual; solamente te pido que vengas a la iglesia. Y tengo esperanzas de que vivas como si realmente significara algo para ti cuando dices que eres cristiano – al menos tan bien como cualquier ser humano -pecador como nosotros- lo puede ser.
También me preocupo por ti. No es fácil ser como Cristo en nuestra sociedad materialista, narcisista y saturada de sexo. Y no estamos diseñados para estar solos. Necesitamos una comunidad, dar cuentas a alguien más, darnos ánimo unos a otros. Yo estaría más que feliz en motivarte al amor y a las buenas obras, descubrir juntos cómo vivir en el mundo sin ser del mundo. Sé que Dios nos dijo que no dejáramos la práctica de reunirnos (Hebreos 10:25) no como un gobernador legalista sino como un Padre Amoroso. Él sabía que no iba a ser fácil, que nos íbamos a necesitar los unos a los otros. Yo te necesito. Tú me necesitas. Esa es la razón de ser de la Iglesia.
Y tal vez, solamente tal vez, si un número suficiente de ustedes viniera a la iglesia, los cosas serían un poco más fácil para el grupo demográfico al que perteneces – y para el mío. El sentirse visible y apreciado. Actuar con justicia, amar tiernamente y caminar humildemente con nuestro Dios – de una manera mucho más efectiva y gozosa por el hecho de caminar juntos.
Respetuosamente,
Camerin
P.D. para los Hombres que Sí van a la Iglesia:
No, no te veo como un pedazo de carne sentado allì en la banca todos los domingos. A nombre del Cuerpo de Cristo, gracias. De verdad. Gracias por venir, por ser un miembro vital de la familia de la fe. Por dar tu tiempo y tus talentos para el bien común. Por obedecer fielmente el mandamiento de Dios de reunirnos en Su Nombre, aunque a veces sea difícil.
También te pido una disculpa. Por las veces en que nosotras las solteras te ignoramos, no te apreciamos, te vemos solamente como un posible prospecto para el matrimonio (o no), no manejamos tu interés romántico con honestidad e integridad o fallamos en darte oportunidades para servir y dirigir. Sé que hay muchos hombres solteros en la iglesia que sufren debido a lo que nosotras sus hermanas solteras hacemos o dejamos de hacer. Y por eso, lo siento mucho.
Si tú eres una de esas personas que entra a la iglesia sigilosamente hasta el último minuto y sale rápidamente durante el amén final, ¿podrías considerar encontrar un lugarcito donde servir en tu iglesia? Como mencioné anteriormente, necesitamos tus habilidades. Sé que no hay muchas puertas abiertas para hacer esto, pero quizá si unos pocos más como tú expresan interés en servir y dirigir, unas pocas oportunidades más se abrirán. Estamos perdiendo mucho sin ti.
Y si tú estás en una de esas iglesias en la que ser soltero – y especialmente un hombre soltero – es fácil o increíble, por favor, por favor, por favor invita a tus hermanos solteros. Tú puedes hacer que vengan a una comunidad de una manera mucho más auténtica y sana que nosotras las mujeres. Los hombres solteros fuera de la iglesia necesitan que seas una influencia positiva en sus vidas, para abrir las puertas a esos miembros de la familia que nos hacen falta. Y nosotros el resto de la iglesia te vamos estar eternamente agradecidas por ayudar a que el Cuerpo de Cristo esté completo.
Autor: Camerin Courtney
Muchachos:
Primero que nada, déjenme empezar por decir que los comprendo. Yo sé que no es fácil ponernos en su lugar en una banca en esta época. Algunos libros como “Salvaje en el Corazón” “Por qué los hombres odian ir a la Iglesia” y “No más Cristianos Buena Onda” han despertado conciencia respecto a qué tan feminizadas se ha hecho la iglesia. Demasiado abrazarse y tomarse de las manos, emocionalismo y nada de poner los puntos sobre las ìes. Demasiado Jesús manso y humilde, insuficiente obrador de milagros y campeón de los pobres. Demasiado canto y baile y poco compromiso.
Una vez le dije a una amiga que ir a la iglesia siendo una mujer soltera a veces se siente como una esposa que no puede tener hijos que va a un baby shower todos los Domingos por la mañana. Demasiado –muy comprensible- enfoque en la familia, y sin embargo con muchas oportunidades para que el 4% de la población adulta (en los Estados Unidos) que está soltera se sienta ignorada. Mi amiga asintió con la cabeza demostrando lo mucho que está de acuerdo. Si esto es cierto en nosotros, solamente me puedo imaginar que el reto para ustedes es exponencialmente peor.
Si los estereotipos son ciertos, a ustedes muchachos, por mucho, les gusta sentirse necesarios. Y estoy segura que la Iglesia no es una excepción. He escuchado a los hombres quejarse de que los espacios para servir en su iglesia son muy limitados. Un lector me escribió diciendo que si él se ofreciera como voluntario para ayudar a cuidar niños en su iglesia sería considerado – siendo un hombre soltero – como un pedófilo en potencia. Desde mi punto de vista, los principales espacios para servir que tiene un soltero en muchas iglesias es en un ministerio de Música o Grupo de Jóvenes. Si tú no estás en alguno de estos servicios, estoy segura de que puedes sentirte restringido.
Me pregunto si las oportunidades de liderazgo están también limitadas para tí. Podría contar con los dedos de la mano (realmente, con un dedo) la cantidad de solteros que he visto en el Consejo Pastoral de las iglesias de las que he formado parte durante los últimos 30 años. ¿Será que no van a la iglesia los hombres tipo líder o que las puertas no están abiertas para ellos? Cualquiera que sea la respuesta correcta, es un problema.
Si te animas a aparecer en alguna clase del grupo de solteros de la iglesia que está poblada por más mujeres que hombres – como muchas de las iglesias – apuesto que puedes llegar a sentirte como un pedazo de carne que se le avienta a un grupo de leones hambrientos. O estás aburrido y deseando estar en casa viendo algún partido en la televisión en vez de estar sentado allí en lo que podría sentirse como una reunión para puras mujeres. O inmediatamente te piden que dirijas un grupo de estudio de la Biblia o que ayudes a planear un evento de la comunidad.
En general, sé que es posible que tú, a veces, te sientas aislado, invisible, presionado, incomprendido o escrutinizado cuando te animas a poner un pie en la puerta de la iglesia. Estos sentimientos por sí solos son difíciles de superar, pero de alguna manera el experimentarlos en un lugar que supuestamente es un santuario – la Casa de Dios - hace que sean mucho peor.
O quizá has sido influenciado por el ideal del americano solitario independiente y piensas que tú no necesitas a la iglesia. Puedes orar y leer la Biblia tú solo, muchas gracias. Incluso puedes tener la habilidad para hacer eso con mayor fidelidad y frutos por ti mismo.
Y sin embargo…
El Cuerpo de Cristo te necesita. De hecho, estamos incompletos sin ti. Muchas de nuestras iglesias han estado cojeando junto contigo, porque eres una parte vital del cuerpo que hace falta. Carecemos de tus talentos, observaciones y manos dispuestas a servir.
Recientemente me integré a un grupo en mi iglesia. Nuestro equipo de seis personas está formado por tres hombres casados y tres solteros. Yo he servido al menos en una media docena de diferentes grupos de servicio/liderazgo durante los diez años que tengo en mi comunidad actual, y nunca he servido junto a un hombre soltero. No quiero decir que estoy molesta porque no me haya tocado trabajar con un soltero en estos grupos, lo que quiero decir es que me hubiera encantado conocer tus opiniones. Hubiéramos sido un equipo más fuerte si tus habilidades y perspectivas hubieran sido tomadas en cuenta también.
Durante los dos últimos meses, tres amigas diferentes me han confiado su atracción por hombres inapropiados – hombres que están casados o que no comparten su fe. Las tres amigas me dijeron que están conscientes de que esos muchachos no son el tipo de hombre que están esperando, pero las tres también me han dicho – con una frustración palpable en su voz – que no ven hombres apropiados por los cuales interesarse en ninguna parte. En sus iglesias u otras comunidades cristianas no ven a ningún cristiano soltero que puedan considerar como prospecto. Con esto no quiero decir que sus luchas son tu culpa, y no estoy tratando de hacerte un chivo expiatorio por sus tentaciones. Lo que quiero decir es que ellas serían al menos un poco menos susceptibles a caer en una atracción malsana si observaran a su alrededor los Domingos por la mañana y te vieran allí.
Desde una perspectiva completamente personal, cuando te veo como un posible candidato al matrimonio, siento un poco de recelo. Si dejas la iglesia cuando las cosas se ponen incómodas y difíciles, ¿cómo me puedo asegurar que no vas a hacer lo mismo en un matrimonio una vez que las cosas se pongan también incómodas y difíciles (como inevitablemente se van a poner)? ¿En donde está la prueba de obediencia y compromiso para tu vida? No te estoy pidiendo que seas un gigante espiritual; solamente te pido que vengas a la iglesia. Y tengo esperanzas de que vivas como si realmente significara algo para ti cuando dices que eres cristiano – al menos tan bien como cualquier ser humano -pecador como nosotros- lo puede ser.
También me preocupo por ti. No es fácil ser como Cristo en nuestra sociedad materialista, narcisista y saturada de sexo. Y no estamos diseñados para estar solos. Necesitamos una comunidad, dar cuentas a alguien más, darnos ánimo unos a otros. Yo estaría más que feliz en motivarte al amor y a las buenas obras, descubrir juntos cómo vivir en el mundo sin ser del mundo. Sé que Dios nos dijo que no dejáramos la práctica de reunirnos (Hebreos 10:25) no como un gobernador legalista sino como un Padre Amoroso. Él sabía que no iba a ser fácil, que nos íbamos a necesitar los unos a los otros. Yo te necesito. Tú me necesitas. Esa es la razón de ser de la Iglesia.
Y tal vez, solamente tal vez, si un número suficiente de ustedes viniera a la iglesia, los cosas serían un poco más fácil para el grupo demográfico al que perteneces – y para el mío. El sentirse visible y apreciado. Actuar con justicia, amar tiernamente y caminar humildemente con nuestro Dios – de una manera mucho más efectiva y gozosa por el hecho de caminar juntos.
Respetuosamente,
Camerin
P.D. para los Hombres que Sí van a la Iglesia:
No, no te veo como un pedazo de carne sentado allì en la banca todos los domingos. A nombre del Cuerpo de Cristo, gracias. De verdad. Gracias por venir, por ser un miembro vital de la familia de la fe. Por dar tu tiempo y tus talentos para el bien común. Por obedecer fielmente el mandamiento de Dios de reunirnos en Su Nombre, aunque a veces sea difícil.
También te pido una disculpa. Por las veces en que nosotras las solteras te ignoramos, no te apreciamos, te vemos solamente como un posible prospecto para el matrimonio (o no), no manejamos tu interés romántico con honestidad e integridad o fallamos en darte oportunidades para servir y dirigir. Sé que hay muchos hombres solteros en la iglesia que sufren debido a lo que nosotras sus hermanas solteras hacemos o dejamos de hacer. Y por eso, lo siento mucho.
Si tú eres una de esas personas que entra a la iglesia sigilosamente hasta el último minuto y sale rápidamente durante el amén final, ¿podrías considerar encontrar un lugarcito donde servir en tu iglesia? Como mencioné anteriormente, necesitamos tus habilidades. Sé que no hay muchas puertas abiertas para hacer esto, pero quizá si unos pocos más como tú expresan interés en servir y dirigir, unas pocas oportunidades más se abrirán. Estamos perdiendo mucho sin ti.
Y si tú estás en una de esas iglesias en la que ser soltero – y especialmente un hombre soltero – es fácil o increíble, por favor, por favor, por favor invita a tus hermanos solteros. Tú puedes hacer que vengan a una comunidad de una manera mucho más auténtica y sana que nosotras las mujeres. Los hombres solteros fuera de la iglesia necesitan que seas una influencia positiva en sus vidas, para abrir las puertas a esos miembros de la familia que nos hacen falta. Y nosotros el resto de la iglesia te vamos estar eternamente agradecidas por ayudar a que el Cuerpo de Cristo esté completo.
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carta a jóvenes de Camerin Courtney
Dios existe y yo me lo encontre!!!
En la sección de páginas interesantes encontrarás el testimonio de André Frossard, Ateo por familia, encontró la fe a los 20 años, encontró a Dios sin buscarlo.
Frossard escribió el libro de su conversión, Dios existe. Yo me lo encontré, que mereció el Gran Premio de la literatura Católica en Francia en 1969, y que se convertiría en un best-seller mundial.
Frossard escribió el libro de su conversión, Dios existe. Yo me lo encontré, que mereció el Gran Premio de la literatura Católica en Francia en 1969, y que se convertiría en un best-seller mundial.
viernes, 4 de abril de 2008
Ahora que se acerca el 10 de Mayo muchas felicidades Madrecitas.
Madres invisibles.
Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, ó que si le das esto ó aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas qué no ves que estoy en una llamada?, obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, ó limpiando el piso, ó poniendo la ropa en la lavadora; parece que fueras una persona invisible; la mamá invisible.
Algunos días se siente como si fueras solo un par de manos….me arreglas esto?, me abres esto?, me amarras acá?, me abotonas….?; otros días me he sentido un reloj que solo da la hora….ó la guía del sky…en qué canal está el Disney channel?...
Otras veces he estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título universitario se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y el volante del auto.
Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las mas hermosas catedrales en Europa; de repente no entendí porqué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: "A _____ con admiración, por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve."
En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.
Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito, Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.
El libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso que fue a supervisar la construcción en una de estas catedrales y se encontró con uno de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que sostendrían el techo, curioso le preguntó que porqué perdía su tiempo tallando esa figurilla en una viga que nadie vería ya que sería cubierta con yeso y le respondió: "porque Dios si lo ve".
Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído: "ya ves, hijita, ningún esfuerzo ó sacrificio que haces pasa desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral, solo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán."
Ahora entiendo que ese sentimiento de "invisibilidad" que sentí no era una aflicción, era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre en el centro.
Me ha ayudado mucho a ubicarme el verme a mi misma como una constructora. El autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio que estén dispuestas a dar su vida en una labor que a la mejor nunca vean concluida.
Cuando pienso en eso, solo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: "te invito porque mi mamá se levanta a las seis am a hacer unos pays deliciosos, además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve la comida y trapea a rodilla la sala y comedor", porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: "te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien", Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar felices y relajados y que por esa razón, quieran traer a sus amigos.
Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos.
Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no solo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado por todo el trabajo silencioso de las "madres invisibles".
Dios te bendiga.
Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, ó que si le das esto ó aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas qué no ves que estoy en una llamada?, obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, ó limpiando el piso, ó poniendo la ropa en la lavadora; parece que fueras una persona invisible; la mamá invisible.
Algunos días se siente como si fueras solo un par de manos….me arreglas esto?, me abres esto?, me amarras acá?, me abotonas….?; otros días me he sentido un reloj que solo da la hora….ó la guía del sky…en qué canal está el Disney channel?...
Otras veces he estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título universitario se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y el volante del auto.
Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las mas hermosas catedrales en Europa; de repente no entendí porqué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: "A _____ con admiración, por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve."
En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.
Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito, Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.
El libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso que fue a supervisar la construcción en una de estas catedrales y se encontró con uno de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que sostendrían el techo, curioso le preguntó que porqué perdía su tiempo tallando esa figurilla en una viga que nadie vería ya que sería cubierta con yeso y le respondió: "porque Dios si lo ve".
Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído: "ya ves, hijita, ningún esfuerzo ó sacrificio que haces pasa desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral, solo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán."
Ahora entiendo que ese sentimiento de "invisibilidad" que sentí no era una aflicción, era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre en el centro.
Me ha ayudado mucho a ubicarme el verme a mi misma como una constructora. El autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio que estén dispuestas a dar su vida en una labor que a la mejor nunca vean concluida.
Cuando pienso en eso, solo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: "te invito porque mi mamá se levanta a las seis am a hacer unos pays deliciosos, además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve la comida y trapea a rodilla la sala y comedor", porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: "te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien", Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar felices y relajados y que por esa razón, quieran traer a sus amigos.
Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos.
Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no solo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado por todo el trabajo silencioso de las "madres invisibles".
Dios te bendiga.
jueves, 3 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
¿Qué significa morir?, ¿Qué significa resucitar? Hoy lo voy a explicar mediante una carta de una muchacha que resucito espiritualmente
"Antes de ir a aquel retiro, mi vida era horrible, la estaba llevando en tal forma que era en verdad de dar tristeza. Era una niña con solo 16 años, y ya sin alegrías ni ilusiones, ya decepcionada de la vida. Pero era obvio llegó el día en que me sentí asqueada de todo y empecé a sentir un vacío enorme. Algo me hacia falta. Pensé que ese vacío lo llenarían mis amigas, las fiestas, conocer niños nuevos. Acababa de terminar con mi novio. Y así lo hice: salía mucho, conocí miles de niños, pero yo, seguía igual. Antes los estudios me llenaban bastante, pero en esos momentos ni el estudio llenó aquel vacío tan horrible. Era desesperante, nada me gustaba. Llego el día en que Dios me llegó directamente, porque decir que nunca me había buscado, sería una mentira. Me insistió y mucho, pero yo preferí vivir mi vida sin ÉL. Pero como decía, me habló, me hizo ver directamente que ahora tenía de nuevo los dos mismos caminos que antes ya había tenido: con Él o sin Él. Obviamente esta vez lo escogí a Él. Fui a hablar con el padre que dirigía el retiro, y después de insistirle mucho, me dejó ir. Fue el día de mi cumpleaños, es por eso que yo digo que nací a los 17 años. ¡Que día!, increíble, volví a nacer, pero con la conciencia de que tenía mucho que hacer. Y así empezó mi cielo, que hasta ahora sigo viviendo y nadie ha podido convertirlo en un infierno. Es algo maravilloso, porque desde que fui todo es diferente. Cristo me ha dado un ideal por el cual vivir. Antes estudiaba por un MB, ahora estudio por Él; antes me reía pero por tonterías, ahora porque sé que cuento con Él; antes era una niña responsable pero sólo ante mi misma, ahora lo soy ante Dios, ante los demás, ante Cristo. Antes lloraba y ahora también lloro; antes por falta de Cristo y ahora por que lo adoro, es decir de felicidad. Claro, he tenido problemas, pero con Cristo todo lo he podido solucionar. Ahora hasta los problemas los veo como una bendición, porque he aprendido a exigirme. No sé cómo explicarme, sólo me sale decir que es extraordinario: para mi Dios lo es todo, y si a mi me dijeran déjalo, preferiría morirme en ese momento, ya que sin El me perdería, no sabría que hacer, perdería a Cristo y mi felicidad. ¿Por quién lucharía entonces? ¿por mi? ¿para qué?
Esta es una de las lecciones más grandes que he recibido de alguien. Verdaderamente me estremecí por ser esta chica una adolescente, de la cual según los adultos creemos que no saben lo que quieren.
Resucitar espiritualmente es algo tan real como la alegría de vivir, de ser feliz como un niño. Es tener una razón para existir, para sufrir, para amar eternamente.
Esta es una de las lecciones más grandes que he recibido de alguien. Verdaderamente me estremecí por ser esta chica una adolescente, de la cual según los adultos creemos que no saben lo que quieren.
Resucitar espiritualmente es algo tan real como la alegría de vivir, de ser feliz como un niño. Es tener una razón para existir, para sufrir, para amar eternamente.
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platica de la cuaresma,
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lunes, 31 de marzo de 2008
domingo, 23 de marzo de 2008
lunes, 3 de marzo de 2008
domingo, 2 de marzo de 2008
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